ECG del mes mayo 2017

agosto 1st, 2017 Posted by Cardiología, Caso clínico, ECG, ECG del mes No Comment yet
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¡Haz tu diagnóstico!

Perro de aguas, macho, 11 años. Se le realiza un ECG tras la auscultación de un ritmo irregular con déficit de pulso. 

1. ¿Cuál es el ritmo del ECG?
2. ¿Cúal es la frecuencia cardiaca?
3. ¿Cuál es el diagnóstico más probable?
4. ¿Qué antiarrítmico sería más apropiado?

 


1. Al mirar este electrocardiograma, a simple vista podemos distinguir que tiene dos partes o etapas claramente diferenciadas. La primera, que corresponde aproximadamente a la primera mitad del trazado que tenemos, tiene un aspecto normal y presenta ondas P y complejos QRS. Sin embargo, vemos que en la segunda mitad la frecuencia se acelera y desaparecen las ondas P. Si solamente tuviéramos esta segunda mitad, enseguida nos daríamos cuenta de que los complejos son prematuros, ya que la onda P desaparece o queda oculta por las ondas T. La morfología normal de los complejos QRS nos indica que la arritmia es de origen supraventricular. Hablaríamos, por tanto, de taquicardia supraventricular. Pero, ¿por qué la primera mitad del ECG es normal? Esto es así porque la taquicardia supraventricular se puede presentar o bien de manera continua, o bien paroxística, es decir, en intervalos intermitentes, como es el caso que nos ocupa. En resumen, nos encontramos ante un ritmo de base sinusal (primera mitad) con taquicardia supraventricular paroxística (segunda mitad).

2. Dado que tenemos dos fases, debemos calcular la frecuencia cardiaca en cada una de ellas. Al tratarse de un ritmo regular, podemos emplear una fórmula muy sencilla que consiste en dividir 300 entre la distancia R-R. Aplicando esta regla, hallamos que la frecuencia en el ritmo sinusal es de 120 lpm y, en la taquicardia, de 270 lpm. (ver imagen final)

3. La taquicardia supraventricular, sea continua o paroxística, suele obedecer a una causa cardiaca primaria, especialmente a una dilatación severa de las aurículas como consecuencia de una Endocardiosis Valvular Crónica (EVC), una Cardiomiopatía Dilatada (CMD), filariosis, neoplasias, etc.

4. A la hora de decidir si tratar o no una arritmia supraventricular, debemos considerar su gravedad y sus consecuencias hemodinámicas. Una extrasístole aislada suele presentarse como consecuencia de una IC descompensada, por lo que no solemos instaurar un tratamiento antiarrítimo específico y nos centramos en corregir la descompensación subyacente. Sin embargo, la taquicardia es un ritmo inestable de frecuencia muy elevada a costa del período diastólico, por lo que hay que tratarla siempre independientemente de la causa primaria. La primera elección son los digitálicos como la digoxina, utilizando el rango más bajo y ajustando la posología según los resultados de la digoxinemia. En gatos la digoxina no suele ser el tratamiento de primera elección para las arritmias supraventriculares y suelen utilizarse beta-bloqueantes, y como segunda alternativa, bloqueantes del canal del calcio. También se puede utilizar amiodarona, que disminuye la frecuencia cardiaca y el consumo miocárdico de oxígeno, tiene un efecto bradicardizante marcado y disminuye de modo importante la comunicación aurículo-ventricular y la comunicación por vías accesorias, por lo que es un antiarrítmico especialmente útil en taquiarritmias de reentrada de alta frecuencia.

Artículo publicado en la revista Argos nº 188.

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