El ATV, la autoestima y las atribuciones profesionales: una reflexión sobre la importancia de la formación

noviembre 11th, 2015 Posted by ATV 1 comment
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rebaño feroz

Dedicado a todos los auxiliares que (aún) aman su trabajo

Esta mañana me han enviado tres ofertas de trabajo de tres clínicas veterinarias diferentes, y todas ellas muy parecidas. Buscaban un ATV y peluquero, con experiencia en consulta y en recepción, para encargarse de

Dejo de leer y cierro el correo, un poco molesta. Siempre la misma cantinela: en este país, para algunos,  los auxiliares no somos tales, somos los “chicos para todo”. ¿Te imaginas un anuncio de empleo de un hospital de medicina humana requiriendo enfermeros que, además de hacer las tareas propias de su profesión, les corten el pelo y les hagan la manicura a los pacientes? Sería surrealista y, sin embargo, en el ámbito veterinario aún hay muchos que no tienen clara la diferencia entre un ATV, un peluquero y un recepcionista: tres profesiones loables totalmente distintas entre sí y que requieren cada una sus conocimientos y su especialización.

No es mi intención discutir aquí acerca de las razones que llevan a los propietarios de clínicas a querer condensar todas las labores en un único empleado (el predominio del modelo “muchas clínicas pequeñas” frente a grandes hospitales, el estrangulamiento impositivo por parte de Hacienda, el tradicional atraso hispánico de mentalidad que nos caracteriza frente a otros países, etc). En demasiadas ocasiones nos vemos obligados a aceptar empleos mal remunerados en los que se nos encomiendan tareas que no corresponden a nuestra formación y, para colmo, nos dificultan el ejercicio de aquellas para las que sí nos hemos preparado.

Poco podemos hacer, como empleados no empresarios, en lo tocante al exceso de clínicas por metro cuadrado y al tema de los costes de contratación (urnas aparte) pero, por fortuna, hay algo que sí empieza a evolucionar en España y en lo que sí podemos posicionarnos activamente: se trata del cambio de perspectiva. La famosa mentalidad.

Es muy triste ver a algunos auxiliares con la autoestima por los suelos. Resignados con su situación, pierden la ilusión por aprender y se pliegan a sus tareas rutinarias, porque “total, sólo soy el ATV”. Esto no puede ser. Si nosotros mismos no nos hacemos valer, nadie va a venir a hacerlo. Cada uno de nosotros, desde nuestro puesto de trabajo, debemos demostrar cada día que somos profesionales altamente cualificados y, sobre todo, debemos conservar la ilusión que nos condujo a dedicarnos a esto.

Por eso, es fundamental que nunca, jamás, dejes de formarte. En todas las profesiones y especialmente en las sanitarias se producen avances constantemente. Actualízate, aprende, disfruta, échale ganas. Y no tengas miedo de enfrentarme a textos médicos: estás perfectamente capacitado para entenderlos y no solo eso, también es tu deber hacerlo. Tu misión no es diagnosticar, pero difícilmente podrás ayudar bien al veterinario o comunicarles a los propietarios lo que deben saber si tú mismo no tienes ni idea.

A día de hoy, la postura “oficial” es la buena. Existen infinitos cursos dirigidos a los auxiliares, congresos y medios especializados (como la revista Ateuves) que tienen un importante papel en la consolidación de la figura del ATV. Aprovéchalos. ¡Tú decides quién quieres ser!

 

 

Laura Gonzalo

Artículo de opinión publicado en la revista Ateuves.

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One comment

Joaquín Ventura dice:

Comprendo lo que dice Laura, pero hay una cosa en la que no estoy de acuerdo: los ATV también tienen entre sus responsabilidades las labores de recepción, atención al cliente y atención en la tienda del centro veterinario. Así lo recoge el Real Decreto 140/2011, de 4 de febrero, que regula la cualificación profesional “Asistencia a la atención clínica en centros veterinarios”. Sí, ya sé que sigue sin ponerse en marcha en ninguna comunidad autónoma, pero es la única referencia oficial sobre la que se puede apoyar a día de hoy la profesión. La primera unidad de competencia que señala este Real Decreto es “Atender a clientes y colaborar en operaciones de venta y administración en centros veterinarios”.

Otra cosa distinta son las labores de peluquería, que no están reguladas por ninguna parte en el Real Decreto (ni en ningún otro…). Efectivamente, que el enfermero o la enfermera que viene a cambiarte el gotero en el hospital además de cortase el pelo sería raro… y no sé por qué los propietarios de centros veterinarios ven normal que con sus pacientes se haga así. Yo no lo veo normal.

Saludos,

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